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Si has oído hablar de la limpieza dental con Airflow pero no sabes exactamente en qué consiste, no eres el único. En los últimos años, esta técnica ha ganado protagonismo en las consultas dentales porque ofrece una experiencia muy diferente a la limpieza convencional: sin ese sonido metálico, sin vibraciones y, en muchos casos, sin molestias.

Pero ¿qué hay detrás de este sistema? ¿Es realmente tan diferente a lo que conocemos? En este artículo te lo explicamos todo, desde su funcionamiento hasta lo que puedes esperar durante la sesión.

¿Qué es exactamente el sistema Airflow?

El Airflow es un sistema de higiene dental profesional desarrollado por la empresa suiza EMS (Electro Medical Systems). Funciona proyectando a alta presión una mezcla de agua, aire y un polvo fino —habitualmente de eritritol o bicarbonato de sodio— directamente sobre los dientes y las encías.

Esta combinación actúa como una especie de microchorro que desprende con suavidad la placa bacteriana, los pigmentos superficiales causados por el café, el té o el tabaco, y los depósitos de sarro en las zonas más difíciles de alcanzar con el cepillo.

A diferencia del instrumental rotatorio o del ultrasonido clásico, el Airflow no ejerce contacto mecánico directo sobre el esmalte, lo que lo convierte en una opción especialmente interesante para pacientes con sensibilidad dental o con determinados tratamientos ortodóncicos.

¿Cómo funciona paso a paso?

El proceso de una limpieza con Airflow sigue generalmente este orden:

1. Evaluación inicial

Antes de comenzar, el dentista o el higienista dental realiza una revisión de la cavidad oral para identificar las zonas con mayor acumulación de placa, tinción o sarro. Este paso es clave para personalizar el tratamiento.

2. Aplicación del chorro Airflow

Con el dispositivo en mano, el profesional dirige el chorro sobre la superficie de los dientes, los espacios interdentales y el surco gingival (la pequeña ranura entre el diente y la encía). El polvo actúa disolviendo y eliminando la biopelícula bacteriana de forma muy eficaz.

El eritritol, que es el polvo más utilizado en las versiones más modernas del sistema, tiene una granulometría muy fina que lo hace compatible incluso con zonas periodontales sin irritar los tejidos.

3. Raspado con ultrasonidos (si es necesario)

En caso de que existan acumulaciones de sarro más endurecido, el profesional puede combinar el Airflow con un raspador ultrasónico. La combinación de ambas técnicas —conocida como protocolo GBT (Guided Biofilm Therapy)— permite una descontaminación profunda y sistemática de toda la cavidad oral.

4. Pulido y revisión final

Una vez eliminada la placa y el sarro, se realiza una revisión de los surcos y las zonas interproximales. En muchos casos se prescinde del pulido tradicional con copa de goma, ya que el propio Airflow deja las superficies dentales lisas y limpias.

¿Qué sensaciones se notan durante el proceso?

Una de las preguntas más frecuentes es cómo se siente la limpieza con Airflow. La mayoría de los pacientes describen la experiencia como:

  • Más cómodaque la limpieza convencional, especialmente en comparación con el ultrasonido clásico.
  • Sin vibraciones ni el característico sonido metálico que genera ansiedad en muchas personas.
  • Con una ligera presión de agua que puede resultar refrescante.
  • En algunos casos, puede haber una sensación de frescor o de ligero cosquilleo en las encías, especialmente si hay zonas con algo más de sensibilidad.

La duración de la sesión depende del estado de la boca y de si se combina con ultrasonidos, pero habitualmente oscila entre 45 minutos y una hora.

¿Qué diferencia al Airflow de la limpieza dental tradicional?

La limpieza dental convencional utiliza principalmente el ultrasonido (o «cureta sónica») para romper y desprender el sarro, y una copa de goma giratoria para pulir las superficies dentales. Es una técnica efectiva y ampliamente utilizada, pero tiene algunas limitaciones:
  • El ultrasonido puede resultar incómodo en pacientes con sensibilidad dental alta.
  • La copa de goma no accede con facilidad a las zonas interproximales ni al surco gingival profundo.
  • En pacientes con ortodoncia, implantes o restauraciones, el instrumental tradicional puede ser más difícil de manejar sin riesgo de dañar los componentes.
El Airflow, en cambio, adapta el chorro a estas zonas con mucha más precisión y sin contacto directo sobre las superficies tratadas. Esto no significa que reemplace siempre a la limpieza tradicional, sino que en muchos casos la complementa o la mejora de forma notable.

¿Con qué frecuencia se recomienda hacerlo?

La frecuencia ideal depende de cada paciente y de su estado periodontal. Como norma general, la mayoría de los adultos sanos se beneficia de una limpieza profesional cada seis meses. Sin embargo, en pacientes con enfermedad periodontal activa, con brackets o con mayor tendencia a la acumulación de placa, el profesional puede recomendar revisiones más frecuentes (cada tres o cuatro meses).

El seguimiento regular es fundamental: la placa bacteriana comienza a reorganizarse en tan solo 24 horas, y si no se elimina de forma periódica puede derivar en gingivitis, pérdida de inserción o incluso en problemas sistémicos como enfermedades cardiovasculares o diabetes mal controlada.

¿Es apto para todo el mundo?

En términos generales, el Airflow es un procedimiento seguro y bien tolerado. No obstante, existen algunas situaciones en las que el profesional puede valorar otras alternativas o hacer adaptaciones:

  • Pacientes con enfermedad respiratoria grave (por el polvo en suspensión).
  • Personas con alergia o intolerancia al eritritol o al bicarbonato.
  • Ciertos casos de mucosa oral muy inflamada donde se prefiere controlar primero la inflamación antes de realizar la limpieza.

En cualquier caso, la valoración individualizada por parte del dentista o el higienista dental es siempre el primer paso.

Conclusión

La limpieza dental con Airflow es mucho más que una tendencia: es un sistema respaldado por evidencia científica que permite eliminar la biopelícula bacteriana de forma eficaz, cómoda y precisa. Combina tecnología y comodidad para ofrecer una higiene dental profesional adaptada a las necesidades de cada paciente.

Si tienes dudas sobre si este tratamiento es adecuado para ti o si llevas tiempo sin hacerte una revisión, lo más recomendable es consultar con un profesional que pueda valorar el estado de tu boca y orientarte sobre la mejor opción.

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